Malagueña de La Trini

Este fin de semana he vuelto a las andadas: a buscar cosas raras en las cajas de discos de vinilo de las tiendas de Madrid. Volví a casa con el disco de “Canta Jerez” en vinilo: una tontería sentimental, pues lo tengo en CD, pero tengo debilidad por las carpetas de los LPs; además por detrás viene un texto de Blas Vega que seguro que aporta algún dato nuevo sobre la grabación.

El otro LP es un vinilo de Emi-Odeon del año 1992, “Recordando a La Trini y su tiempo” y recopila malagueñas y cantes de La Trini o de sus contemporáneos en distintas interpretaciones, todas buenísimas.

Como preámbulo a las malagueñas de la Trini favoritas que voy a colgar en los podcasts, os pongo algunos de los datos más fiables que he encontrado sobre La Trini y sobre su malagueña.

Sobre la malagueña de la Trini, lo mejor -como siempre- es lo que escribió José Luque Navajas en el imprescindible libro “Málaga en el cante” (1965) y que os pongo a continuación:

Sobre la vida de La Trini, he leido relatos pseudobiográficos tremebundos y hasta del mal gusto.
Os copio algo de lo que aparece escrito en la contraportada del LP que he comprado y que seguramente se deberá al responsable de la realización y montaje del disco, Rafael Pastor:

Trinidad Navarro Carrillo, La Trini (Málaga, 1868-Antequera o La Línea de la Concepción hacia 1930) ha sido, probablemente, la más grande malagueñera de todos los tiempos. En el aspecto creativo solo Chacón la supera por ese palo, y son varias las malagueñas suyas que hoy se siguen cantando, y mucho, por los cantaores. Se le atribuye también una cartagenera, cuya letra dice:

De Cartagena salí
y en San Antón me prendieron
Conducido a Murcia fuí
y allí mis quebrantos fueron
al acordarme de tí.

Cartagenera que, en realidad, más parece una malagueña: un cante híbrido, en definitiva, pero de gran belleza trágica, como todo lo de su supuesta creadora.

Siendo de humilde familia, Trinidad Navarro se dedicó desde muy joven al cante, destacando pronto en los ambientes cantaores malagueños. Pero así como en el arte fue una triunfadora, no es menos cierto que la vida fue pródiga con ella en contratiempos y sinsabores. Era jovencísima, por ejemplo, cuando perdió un ojo en un desgraciado incidente que protagonizó su novio Agustín el Caracolero […]

Se cree que fue en 1897 cuando La Trini hubo de someterse a una grave operación ginecológica, que le realizó el doctor Gálvez Ginachero, un 14 de abril que ha quedado en la historia gracias a esta copla de la propia cantaora:

No se borra de mi mente
el día 14 de abril;
y siempre tendré presente
que en ese día me ví
a las puertas de la muerte.

Fue con motivo de este duro trance cuando la Trini se dirigió a su amigo y paísano, Juan Breva, pidiéndole ayuda en los términos que siguen:

“Amigo Juan: Me encuentro enferma, y a desí verdad con deseos de morirme. No me puedo levantar de la cama, y por descontao no puedo actuar en ninguna parte. Recurro a tí porque te conosco y sé que nunca serás capás de echarte en bolsillo roto lo que te pide una buena amiga. Sé de tus ésitos en Madrid, y que eres tan querido como tú te mereses. Tengo menos aliento que una gallina pisá, pero sé que llegarán hasta tí. Mi estado no sé si será mu grave, pero la verdad es que la vida se me escapa. Socórreme”

Efectivamente Juan Breva no desoyó la llamada de su amiga, y en Madrid le organizó un beneficio en el Teatro Vital Aza que fue un gran éxito.

En 1903 la Trini contrajo matrimonio con el industrial Ignacio Maroto Sánchez, estableciendo su famoso Ventorrillo de La Caleta, donde se celebraron reuniones flamencas memorables. Después tuvo una tabernilla en la calle Comedias. En 1917 se retiró del cante, y sería después cuando se fue a vivir a Antequera, donde pasó los últimos años de su vida se dice que regentando una casa “de mala nota”. Permanecen inciertos, sin embargo, la fecha y el lugar de su muerte, pues al parecer fue enterrada en La Línea de la Concepción.

En sus años de esplendor, la Trini alternó en los cafés cantantes con todos los grandes de la época, como Chacón, Fosforito, Canario, Juan Breva, la Niña de los Peines, Fernando el de Triana, etc.

(Recordando a La Trini y su tiempo. (EMI-Odeón, 1992) Realización y Montaje, RAFAEL PASTOR)

Valga esta introducción para las malagueñas que os voy a ir poniendo en los Podcasts de la Porverita:

  • Malagueña de la Trini, por Diego El Perote, con la guitarra de Antonio Vargas (1964)
  • Malagueña-creación, por Pastora Pavón, Niña de los Peines, con la guitarra de Melchor de Marchena (1946)
  • Malagueña de la Trini (al estilo de Chacón), por Enrique Morente, con la guitarra de Pepe Habichuela (1977)
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