¿Qué haría yo sin la Web de Manjavacas?

Hoy me he levantado muy contenta porque ayer tarde lo pasé muy bien en la Casa Encendida, con Manuel de Paula y Paco Cortés -¡Que guitarraza por Dios!-, y porque… otro de mis ídolos mediáticos, Rafael Manjavacas me sonrió, me felicitó por el blog y no me reclamó ningún derecho por los “saqueos” a los que someto su sitio Web, deflamenco.com

Entro diariamente a su página, más veces que a mi cuenta de correo electrónico. Si no fuera por su agenda flamenca, no me enteraría de nada y me quedaría en casa, aburrida y triste, o peor: desinformada por los informales flamencólogos de Onda Madrid.

Rafael Manjavacas es un escritor regular pero un fantástico fotógrafo, y generoso. En su página no sólo encuentro una agenda completísima y desinteresada, sino magníficos reportajes gráficos y artículos de colaboradores muy buenos. Allí saqueo información, y sobretodo fotografías: os recomiendo todo el seguimiento que hicieron en el 2007 de Málaga en Flamenco. Si quiero conocer las noticias y novedades, pues entro en la revista y si no aparece ninguna novedad es que no la ha habido.

Pero lo que más agradezco es la información, la rapidez con que la “cuelga” y su universalidad. Si tenéis un fin de semana algo vacío y os apetece daros una vuelta por… Australia, y os decís “¿A ver que flamenquito hay por allí abajo?” Si en la página de Rafael no hay nada, es que no hay nada…

No sé cómo, se entera el primero de todo y no se reserva la información, como otros. Así me enteré de la programación de la Suma Flamenca del 2008 y compré las entradas, antes de que se pusiera la información en la página oficial de la Suma.

En fin, no quiero alargarme. Creo que todos los aficionados, artistas y periodistas deberíamos abrir una subscripción para asegurarle un hueco en el cielo de los flamencos – o en el infierno, vaya usted a saber lo qué es mejor- y contratarle una juerga perpetua.

Ahora unas palabritas para la actuación de ayer tarde en la Casa Encendida: el lebrijano, Manuel de Paula y el guitarrista granadino, Paco Cortés. ¡Qué guitarras hay en Granada, señores: los Habichuela, los Cortés y mi querido Ochando!


Da gusto escuchar flamenco cuando los artistas están contentos, cómodos y con buen sonido; también cuando los artistas son artistazos, como Manuel y Paco. Manuel tiene muchas tablas y mucha soltura y gracejo en el escenario, pero es que además canta de vicio, y lo canta todo bien: nos hizo unas largas soleares, cantiñas de su tierra –Pinini-, fandangos nada empalagosos, fantásticas seguiriyas y bulerías con mucho sabor lebrijano.

La guitarra de Paco Cortés fue un privilegio, y escucharla a pocos metros un placer oriental.

Hablando de saqueos, os recomiendo este artículo de Juan Vergillos sobre Manuel de Paula, sacado de… deflamenco.com

http://www.deflamenco.com/revista/pagina.jsp?codigo=1784

Me quedé tan contenta y tan alimentada, que decidí paladear despacio la actuación y no tentar la suerte con el duende en la actuación que yo tenía en mi agenda ese lunes 23 de febrero: José Méndez en el Juglar. Le debo una -o dos o tres- a mis amigos del Juglar.

Salud, La Triniá satisfecha

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2 pensamientos en “¿Qué haría yo sin la Web de Manjavacas?

  1. Gracias por el poema de Francisca Aguirre. No conocía nada de su obra y buscando en la red encontré este otro poema suyo:Hace tiempo Recuerdo que una vez, cuando era niña, me pareció que el mundo era un desierto. Los pájaros nos habían abandonado para siempre: las estrellas no tenían sentido, y el mar no estaba ya en su sitio, como si todo hubiera sido un sueño equivocado. Sé que una vez, cuando era niña, el mundo fue una tumba, un enorme agujero, un socavón que se tragó a la vida, un embudo por el que huyó el futuro. Es cierto que una vez, allá, en la infancia, oí el silencio como un grito de arena. Se callaron las almas, los ríos y mis sienes, se me calló la sangre, como si de improviso, sin entender por qué, me hubiesen apagado. Y el mundo ya no estaba, sólo quedaba yo: un asombro tan triste como la triste muerte, una extrañeza rara, húmeda, pegajosa. Y un odio lacerante, una rabia homicida que, paciente, ascendía hasta el pecho, llegaba hasta los dientes haciéndolos crujir. Es verdad, fue hace tiempo, cuando todo empezaba, cuando el mundo tenía la dimensión de un hombre, y yo estaba segura de que un día mi padre volvería y mientras él cantaba ante su caballete se quedarían quietos los barcos en el puerto y la luna saldría con su cara de nata. Pero no volvió nunca. Sólo quedan sus cuadros, sus paisajes, sus barcas, la luz mediterránea que había en sus pinceles y una niña que espera en un muelle lejano y una mujer que sabe que los muertos no mueren. Recordemos que nació en 1930.Esperemos que su obra tenga mayor repercusión y no le pase como alguna otra escritora cuyo recuerdo vago tiene más que ver con su papel de “pareja de… ” o “esposa de…” que con el aprecio que su obra merecen. Por citar dos de las muchas que sufren ese maltrato machista de críticos literarios: Carmen de Burgos “colombine” y María Teresa León.

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