Humor flamenco y filosófico

Sé que soy muy ignorante, pero eso mismo es muy divertido: no paro de descubrir cosas nuevas que me dejan pasmada y muy entretenida.

Si ya lo supiera todo -del flamenco, de la vida y de la literatura- la existencia sería un aburrimiento total.

Como trabajo en una biblioteca y me toca catalogar lo que compra la Facultad de Filosofía, estoy de suerte: cada día me encuentro con cantidad de cosas que ignoro y en las que me apetece picotear; me está pasando lo que al difunto Matias Pascal, que me siento en la obligación de leer y conocer todo lo que pasa por mis manos.

Ahora mismo estoy catalogando un legado, mayoritariamente, de estética y al encontrarme con una obra de Kierkegaard con un título tan sugestivo como “El Erotismo musical”, arreé con los dos tomos de los Estudios Estéticos pa’ casa, y me lo estoy pasando tan bien con la lectura del autor danés, que ya estoy poniendo en fila todos los libros de mi biblioteca, para darle un repaso completo a Kierkegaard.

Siempre que doy con un libro que parece interesante, lo abro por cualquier sitio y me pongo a leer un poco. En el caso de los Estudios Estéticos de Kierkegaard, dí con este texto, que os copio aquí para dedicarselo a un cyberamigo flamenco que anda un poco desanimado:

Kierkegaard dixit: “Me ha acontecido algo maravilloso. Fui arrebatado al séptimo cielo. Allí, sentados en sus tronos, estaban reunidos todos los dioses. Y, por especial gracia, me condedieron el favor de que les pidiese algo. “¿Qué quieres?, me dijo Mercurio. ¿Quieres juventud, belleza, poder, una larga vida, la más hermosa de todas las muchachas, u otra cualquiera de las mil maravillas que tenemos guardadas en nuestra buhonería? ¡Ea, escoge, pero solamente una cosa!” En el primer momento me quedé de una pieza, mas recuperándome en seguida, me dirigí a los dioses y les dije: “Venerables contemporáneos, ésta es la cosa elegida: que siempre tenga la risa de mi parte“. Ni siquiera uno de los dioses contestó una palabra, al revés, todos se echaron a reír. Y de ello saqué yo la conclusión de que mis súplicas habían sido atendidas. Me pareció, además, que los dioses no podían haberse expresado con mayor finura y que lo impropio habría sido que me hubiesen contestado seriamente: “¡Concedido!”

Yo también le pido a “un debei del cielo” flamenco que nunca me falte la risa y que este blog sea cada día más idiota.

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4 pensamientos en “Humor flamenco y filosófico

  1. Hablando alguien de Kierkegaard, no puedo yo permanecer callada, porque no es que me guste mucho, es que lo amo. Nunca olvidaré lo que supuso para mí la lectura de “La enfermedad mortal” y “Las obras del amor” y “Los lirios del campo…” y más…Tan es así, que una noche soñé que estaba yo en el cole con los niños pequeños y él venía a visitarme y yo estaba maravillada de tal honor. Un espíritu libre y profundo como pocos. Si una no fuera tan burra idiomáticamente aprendería danés para leerlo en su lengua. El solo, hace grande a Dinamarca.

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