La buena literatura

La verdad es que los libros están hechos para el verano: para mi verano.

En invierno, el número de compromisos profesionales y familiares no me deja demasiado tiempo para la lectura reposada, y creo -lo reconozco con vergüenza- que la media de páginas leídas por día, debe estar en 0.25
Cuando hace calor de verdad soy incapaz de sentarme en una silla para estudiar o trabajar. Lo único que me apetece es estar tumbada todo el día con un libro en las manos.
Este fin de semana he terminado -¡por fin!- dos libros y he empezado otros dos.
Al mirar los libros de cabecera -literal- que tengo empezados, me doy cuenta de la buena literatura que he descubierto en Málaga, o escrita por malagueños o publicada en Málaga. De eso os hablaré en otra entrada, pues ésta está dedicada a lo más inmediato que estoy leyendo.
Como, por lo visto, hay por ahí bastante cotilla suelto, les voy a dar una satisfacción y les voy a abrir mi pequeña librería de cabecera, por si quieren saber lo que es bueno:
1) Llevo todo el verano leyendo y disfrutando de lo lindo con el “Viaje por España” escrito por Davillier e ilustrado por Doré. Es una de esas lecturas que sé qué tendrá frecuentes relecturas, y por lo tanto, aunque mi hermana no lo sepa todavía, me va a regalar por mi cumpleaños la edición en 4 tomos de la Editorial Giner (1991), que espero que reproduzca los grabados de Doré mejor que la de la edición que estoy leyendo.
2) En el mismo pedido voy a hacerme con el libro de Guillermo Núnez de Prado, “Cantaores andaluces“, de 1905. Y en espera de que llegue el libro de flamenco, me entreno leyéndole en “Los Dramas del anarquismo” en su primera edición de 1904. Soy muy mitómana, y pensar que ese mismo libro que tengo entre las manos se lo ha dedicado el autor al director de El Imparcial, y que ha sido acariciado por semejantes personajes, me emociona.
3) Tengo que hacer esfuerzos para leer, de vez en cuando, alguna novela. Y toda esta historia de El Cartel Maldito me ha recordado una novela que compré hace años, en el 2004, y que he retomado con muchísimo gusto: “Las noches del Café Burrero” de Francisco Hidalgo Aznar, que se publicó en el 2004 y que había recibido el Premio de Novela “Juan Pablo Forner” en el 2003. Voy a hablar largamente de esta novela, porque, en lo poquito que he leído, me doy cuenta de lo documentadísimo que está el autor, en lo bien que reconstruye y refleja el ambiente de los cafés cantantes de Silverio y el Burrero, y en lo verosímil y bien tratada que está la rivalidad de La Rubia y El Canario, por no decir que en la novela aparecen, retratados con mucho talento, mis personajes favoritos: Concha la Carbonera y su comadre, La Escribana.
Os la recomiendo encarecidamente, pues además de aprender mucho de la época y de flamenco, es muy -pero que muy- entretenida y está bien escrita. Echo en falta -un poco- la reconstrucción del habla de la época, pues se supone, en la novela, que La Rubia le está contando al Canario Chico, las noches del Burrero; reconozco que hay pocos autores que puedan competir con el habla que Fernando Quiñones pone en boca de sus personajes.
Os pongo las 3 primeras páginas de la novela, para hacer boca, y ya me diréis que os parece.


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Un pensamiento en “La buena literatura

  1. Me ha encantado este libro. Voy a buscarlo y a leerlo en cuanto pueda.A mí también me apetece tumbarme a leer, pero no puedo, tengo que cuidar a mi peque ¡qué tiempos aquéllos en los que podía pasarme un día entero leyendo! solo paraba para comer…besosLourdes

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