Los cantes gaditanos, según Antonio Barberán

Llega el mes de septiembre, el mes de los exámenes, y no sé si voy a aprobar una de mis asignaturas favoritas: Los cantes de Cádiz.

He intentado ponerme al día con lo que parece que va a ser la mejor publicación flamenca del verano: “Tesoros del cante antiguo gaditano” (2009), de Antonio Barberán y de “mi” cantaora gaditana favorita de hoy: Carmen de la Jara.
A primera vista parecía el mejor manual para aprenderme los principales estilos y variedades de los cantes de Cádiz y su Bahía, ya que Jerez no está en Cádiz (es una broma, pero no está).
Los discos me gustan mucho -y los textos del prólogo- y Carmen está superior en casi todo: yo no paro de escuchar esto que he puesto en la Radio de la Porverita.
Pero mi niña no puede cantarlo todo bien y a la primera, y en algunos estilos la noto algo encorsetada -por ejemplo en los fandangos y derivados. Algo así como aquellas letras de Caballero Bonald que tenía que cantar el pobrecito Manuel Soto Sordera. Entiendo que abordar una obra así de amplia, pa’ ella sola, es mucho reto y sale bien airosa.

Lo he escuchado mucho durante todo el verano, y volveré sobre él, pero necesitaría un libro al lado para que Antonio me ampliara datos e historias de por qué tantos nombres y creadores de cantes. Hablo desde la ignorancia, pero a veces me parece que se crea un estilo con “nombre y apellido” por el simple hecho de que ese artista lo haya interpretado o grabado alguna vez.
No es que ponga en duda que Cádiz y su Bahía es tierra creadora de cantes, sino que eso era lo único que tenía claro: el mundo de las alegrías y cantiñas es de tal riqueza y variedad que puede oscurecer al resto de las creaciones, pero no entiendo el empeño en ponerle a cada estilo nombre y apellido.
Bueno…, hay un gran creador gaditano que merece que su nombre figure con letras de oro, pues no hay una creación más enorme que la malagueña del Mellizo.
Con tantas pegas, ya sé que no voy a pasar el exámen, pues no distingo una seguiriya de otra; que me gustan mucho las soleares de Paquirri, Aurelio o el Mellizo, pero no sé cuál es cuál; que me pierdo en los estilos personales de las alegrías; que no sé en qué se diferencia la caña de Curro Dulce de las demás que he escuchado…, en fin que tengo un “cacao mental”, que cuando me pongo el disco, en vez de disfrutar con el sabroso cante de Carmen, no paro de devanarme los sesos sobre lo que está sonando: “¿será la cantiña de Luisa la del Puerto o será la saluqueña?”.
Ahora en serio: aunque me suspendan en “cantes de Cádiz”, el disco es altamente recomendable, supone una labor encomiable y de lo mejorcito que ha salido en los últimos tiempos.
Eso sí, me podré el disco muchas más veces, esconderé el folleto y me dedicaré a disfrutar de la voz de Carmen de la Jara. Y esperaré a que Antonio Barberán, en vez de un folleto, escriba un buen libro para acompañar al disco.
Enhorabuena y os dejo con un descubrimiento: La Caña de Curro Dulce, con la guitarra de Víctor Rosa.

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Un pensamiento en “Los cantes gaditanos, según Antonio Barberán

  1. Hola Porverita, soy Antonio Barberán y en absoluto podrías suspender el exámen sobre los Cantes de Cádiz-Los Puertos. Antes que nada, darte las gracias por tu “bonísimo” blog, muy variado y con muchos detalles de calidad.Advertirte que el doble CD, obviamente se merece un libro que explicara el por qué de las atribuciones. En 14 páginas es prácticamente imposible.También decirte que el flamenco a diferencia del folklore se diferencia de éste, porque es de AUTOR. Autor que en muchas ocasiones ha pasado desapercibido y en otras, no hemos sabido el más elemental de sus datos.Ya entraré en su momento en la discusión sobre el fandango de Macandé que “impepinablemente” es gaditano porque Gabriel así lo era y está más que demostrado que lo cantaba desde su niñez. Fíjate la noticia que colocó mi buen amigo Javier Osuna. Lo cual no significa que en tu tierra, magnífica de cantaores, sea el lugar donde mejor asiento tuvo el cante creado por ese loco genial, al cual también lo llamaron “Magande”, dicho esto por su familia, la cual parte todavía vive en el Barrio de Santa María.Cantaores malagueños actuales como El Álvarez, hacen de este cante una obra de arte. Si escuchas la versión de Angel de Álora, te diré que para mí gusto, es la más auténtica, porque este cantaor convivió directamente con Macandé en Málaga, con la suerte de que Ángel era un magnífico cantaor y no recreador. Agustín el gitano, que vivió en Cádiz y conocío a Macandé e inclusive a Ignacio Espeleta, son ejemplos claros como el cante de un lado, viaja a otro y es allí donde florece y donde mejor se cultiva. Cádiz es creadora por naturaleza, pero muy poco conservadora. Le faltan frascos para guardar su arte.Ya hablaremos más tranquilamente, te dejo mi correo anbarberan@hotmail.com

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