Una jornada malagueña en la UNIA

Hoy he tenido la sensación, durante casi todo el día, de que no estaba en Sevilla, sino en Málaga.

Llevo dos días sin cruzar el puente; de Triana a La Cartuja y de la Cartuja a Triana… sin pasar por Sevilla.

Triana tiene atmósfera de barrio o de ciudad provinciana, muy cautivadora -sus tabernas, sus comercios, sus colegios… La Cartuja, sin embargo, es algo marciana, o norteamaricana.

A la hora de comer, todos a mi alrededor me parecían malagueños, y sentía ternura y cariño que no siento cuando termino de cruzar el puente de Triana.

La razón debía estar en que en el Curso de la UNIA en la Cartuja, nos hemos sumergido de lleno en el mundo de los cantes de Málaga, en la seducción de los Verdiales y en los vericuetos por los que los artistas malagueños se ganaban el sustento.

El veteranísimo cantaor malagueño, Antonio de Canillas, conducido por un cómplice enamorado de lo malagueño y de los Verdiales, cual es Pepelu Ramos, nos ha demostrado que ha vivido y registrado, muy bien, en su memoria todas las etapas del flamenco del siglo pasado, incluidos los salones parroquiales y los circos. Con una memoria prodigiosa nos ha hablado de todo: de las tournées, de las actuaciones benéficas, de las rifas, las Lámparas mineras y las Misas Flamencas… Recuerda hasta las 10 pesetas que le costaba la pensión … ¿en qué año sería?

Pero la lección magistral nos la ha dado con su bondad y su cante. Nos lo ha cantado todo, a palo seco y sin guitarra: nanas, saetas, jabegotes y jaberas, cantes del Juan Breva y del Piyayo, malagueñas, y lo que yo considero que es un cante suyo y que sólo él puede hacer, que es el Fandango o Verdial de Canillas de Aceituno. Al mentarle a Antonio El Chaqueta, incluso ha apuntado, muy gracioso, aquel cante de “Maria Dolores…”

Su charla con Pepelu ha estado salpicada de estos interludios de cante sabio y entona’o, tan buenos y en tan buenas condiciones de voz y potencia, que nos ha dejado a todos pasmaos con que no necesite de guitarra alguna para cantar tan “rebien” y de que un veterano de 80 años conserve tan maravillosamente sus cualidades cantaoras.

Yo no he visto nada igual y me descubro y me quito el sombrero ante la dedicación y la entrega tan total de este personaje al cante flamenco. Se nota que disfruta cantando, y regala su cante con verdadera satisfacción.

Yo intuía algo así, y hoy lo he comprobado con mis dos ojos y mis dos oídos.

Como muy bien ha dicho Manuel Curao en la presentación: si se extraviaran las partituras de los cantes malagueños, no sería ningún problema pudiendo recurrir a la memoria de Antonio de Canillas.

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Sevilla, ¡Atención! Programa para mañana que no os podéis perder: charla con el cantaor Arcángel por la mañana en la capilla del Monasterio de la Cartuja, y a por la noche, a las 21.30 el baile flamenco de Rosario Toledo en los Jardines de la Cartuja.
Para el Anónimo que desea hacerse con los libros de Los Flamencos hablan de sí mismos I y III, le recomiendo que se acerque por las oficinas de la UNIA en el Monasterio de la Cartuja y que pregunte y los pida.
Y aún queda más: guitarra y baile gitanos.
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