El Maestro de Las Castañetas. Capítulos 6º y 7º

Seguimos con el breve y aquilatado relato de todos los elementos que conforman la fiesta de verdiales, extraído del libreto del disco de Verdiales de Málaga, de la Panda de Verdiales del Maestro de La Castañeta, y que ilustramos con tres “luchas” más esas grabaciones de 1985.

Si con esta lección de hoy, de El Maestro de Las Castañetas, no os queda claro que es la “salía“, el “paseillo“, la “subía“, la fiesta “asentá” o “arrastrá“, o cuantas “palabras” tiene una copla verdialera…, no lo conseguiréis en ningún otro sitio o libro.

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Capítulo 6. Estructura de la “lucha”.

Se afinan los instrumentos, se disponen los fiesteros en círculo, se miran unos a otros dejando ver que todo está preparado y arranca el violín con unas notas en solitario. Es la “salía”. En seguida, los restantes instrumentos se incorporan a la ejecución musical. Es el “paseillo”. Tras dos o tres paseillos se arranca el cantaor. Dos, tres o cuatro coplas. Tras éstas, el violín “canta” una copla para poner el punto final. Es la “subía”. Tales son las partes de una “lucha”, término con el que se denomina cada una de las ejecuciones musicales de la panda, aunque, según la zona, recibe también los nombres de “reveso” y “ganchá”.

No obstante, la anteriormente diseñada estructura de una lucha no es rígida y presenta diversas alternancias según las distintas modalidades de fiesta. Es la de Almogía la que de modo más generalizado se amolda a ella. En el estilo de Los Montes es frecuente empezar por “subía” y terminar con el cante. En Comares, raramente se empieza por paseillo y nunca se termina con el cante. Los fiesteros, sobre todo los más veteranos, se muestran reacios a la hora de modificar la estructura que ellos consideran propia de la modalidad que interpretan. En rigor, nada impide que una lucha según el estilo de Almogía se empiece por subía y se termine con el cante. Pero nunca faltará quien opine que ello no es más que una imitación de la lucha típica de Los Montes. En principio pienso que esta actitud siempre que no se lleve a extremos de intransigencia es buena pues contribuye a preservar las peculiaridades de cada estilo y evita las perniciosas mezcolanzas.

¿Cuál es la lucha de fiesta ideal? Los fiesteros tienen la respuesta adecuada valiéndose de un término preciso: “asentá”. En efecto, la fiesta “asentá”, conseguida cuando la conjunción de los miembros de la panda hace posible alcanzar un ritmo vivo pero no descoyuntado, es la ideal y la siempre deseada por los fiesteros. Cuando el ritmo se aviva en exceso la fiesta se desluce, lo que ocurre también con la fiesta “arrastrá”, pues el ritmo lento en demasía dificulta la tarea sobre todo del cantaor y bailaores.

Capítulo 7. La copla de verdiales.

La estrofa del cante de verdiales puede ser una cuarteta o una quintilla. La copla consta siempre de seis “palabras”, término este último que en el “argot” de la fiesta viene a denominar lo que en el flamenco se conoce como tercio (cada uno de los versos cantados). Lo normal es que se empiece cantando el segundo verso de la estrofa, que se vuelve a repetir tras el primero. Algunos cantaores prefieren cantar dos veces seguidas el primer verso; otros sustituyen el primer verso por unos sonidos semejantes a los que el cantaor flamenco utiliza para templarse. Cuando la estrofa es cuarteta, para conseguir los seis tercios de cante, se repite el último verso. Desgraciadamente, resulta más frecuente de lo deseable el cambio caprichoso de la estructura de la copla por parte del cantaor, con lo que se pierde la rima y se destrozan coplas que, cantadas ordenadamente son preciosas.

(Salvador Pendón Muñoz. Ardales, Málaga. 1997)
Os reto a que comentéis vuestra copla de verdiales favorita. Yo lo haré cuando logre desentrañar completamente el acentillo de mi cantaor favorito: Manolillo Porras.
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Aquí va una de las coplas que más gracia me hacen, pues lo que más me gusta de la copla verdialera es esa picardía e ingenuidad campesina tan ausente en el flamenco:

Mi morena me ayudó
a subir los escalones,
que vale más mi morena
que el oro en las ocasiones
.

También he oido cantar por verdiales la letra de la jabera que da nombre al blog:

Cuantos paseos me debes,
Barrio de la Trinidad
Cuantas veces me han tapa’o
las sombras de tus paredes
.

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