Paco de Lucía, por Alfredo Grimaldos

Paco de Lucía en Madrid, por Alfredo Grimaldos | Madrid | lunes 28/06/2010 10:27 horas. El Mundo.

“Lo que más miedo me da, cuando estoy de gira, es llegar al final y tener que tocar en Madrid”, ha dicho Paco de Lucía en más de una ocasión. Y eso que, aquí, el guitarrista de Algeciras es un artista venerado, por quien el público siente extraordinario cariño, como se demostrará en las dos actuaciones que tiene programadas esta semana dentro de la programación musical de Los Veranos de la Villa.

Él sabe que, en sus conciertos, el patio de butacas está plagado de tocaores que examinan con lupa todo lo que hace. Paco empezó a trabajar como músico profesional de niño pero, a sus 62 años y con la responsabilidad de ser ya un mito, continúa sin poder librarse del miedo escénico. “Nací para observador, no para estar en lo alto de un escenario, y tengo que cargar con un personaje público”.

En Madrid despuntó profesionalmente durante los 60 y también aquí se cuajó su genial tándem con Camarón. Además, en la capital se fraguó su revolucionario sexteto. Dentro de una larga gira que le ha permitido triunfar en medio mundo, ahora viene a los Veranos de la Villa, respaldado por su formación habitual durante los últimos: Niño Josele (segunda guitarra), Alain Pérez (bajo), Piraña (percusión), Duquende y David de Jacoba (cante) y Antonio El Farruco (baile). El tocaor interpretará algunas de sus creaciones más recientes y también ofrecerá un jugoso surtido de piezas suyas que ya son inmortales.

La guitarra de Paco de Lucía protagonizó, en 1974, la mayor revolución musical provocada internacionalmente por la música flamenca. Su rumba ‘Entre dos aguas’, incluida en el disco ‘Fuente y caudal’ (1973), entró en las listas de temas más vendidos en Alemania y otros países europeos, y el de Algeciras vio incrementados, en proporción geométrica, sus conciertos en Reino Unido y EEUU.

Historia de una rumba

Posiblemente, ninguna rumba, ni cualquier otra creación flamenca, ha tenido tanta trascendencia comercial y popular como ‘Entre dos aguas’, que apareció en un momento de transición total, artística y política. El flamenco comenzaba a salir de sus cerrados reductos naturales y se hacía más accesible para nuevos públicos. La rumba de Paco fue el resultado de una improvisación de última hora, realizada con la intención de llenar cinco minutos que le faltaban al disco para que las dos caras del vinilo quedasen equilibradas.

“Allí mismo, en el estudio de grabación, llamé a un bajo, a un bongó e improvisé, sobre tres tonos, la rumbita”, recuerda el tocaor. “No pensaba dejarla, pero oí la grabación y le encontré un aire y un ritmo que me gustaron. Era un tema que duraba mucho, cogí las tijeras y lo corté un poco. Me pareció que, para gente no muy iniciada, estaba bien, pero nunca imaginé lo que iba a ocurrir”.

“Paco de Lucía ha llevado el flamenco al mundo entero. Y es quien ha hecho que a los artistas de mi generación nos gustara la guitarra en nuestra niñez”, afirma, ya en el siglo XXI, el tocaor almeriense Tomatito. “Paco nos ha embrujado y, gracias a él, podemos salir de España y relacionarnos con otros músicos y otros públicos”. Cuando se refieren al genio, todos los guitarristas flamencos hacen elogios similares. Si en algo hay unanimidad, dentro del complejo mundo del arte jondo, es en el reconocimiento a la revolucionaria labor desarrollada por Paco.

Punto y aparte

Sin ninguna duda, se debe hablar de un antes y un después de Paco de Lucía. Él ha conseguido llevar el toque flamenco a una nueva dimensión y abrir caminos de futuro a un arte que siempre ha encontrado dificultades para evolucionar con autenticidad y sin perder las esencias. Ha sido pionero en el encuentro del flamenco con el jazz y las armonías brasileñas, otorgó carta de naturaleza jonda a los aires musicales latinoamericanos, abrió el Teatro Real a los sonidos jondos, se atrevió a grabar en directo, con la partitura memorizada y aromas flamencos, el Concierto de Aranjuez, e inventó una formación –el sexteto– que se ha convertido en referencia para casi todos los tocaores que han querido explorar nuevos caminos durante las últimas décadas.

“En el debate entre puristas y renovadores, me sitúo en medio, con una mano en la tradición y otra buscando –afirma–. Nunca he pensado ni planificado lo que voy a hacer. Me he puesto a trabajar y ha ido saliendo una cosa u otra. Eso sí, me exijo mucho, porque soy consciente de que hay guitarristas jóvenes que se fijan en lo que hago. Ésa es una gran responsabilidad, así que no puedo hacer una guasa y orientarlos negativamente”.

Su inmensa aportación al flamenco ha quedado plasmada en una discografía fascinante: 28 volúmenes de guitarra solista e infinidad de grabaciones junto a su inseparable Camarón, Fosforito y otras grandes figuras del cante de los 60 y 70. En 2004 recibió el premio Príncipe de Asturias de las Artes. “La guitarra ha sido mi martirio de toda la vida”, concluye Paco. “Un martirio masoquista, un martirio que yo quiero porque es placentero”.

Paco de Lucía | Martes 29 y miércoles 30, a las 22 h. | Escenario Puerta del Ángel (Casa de Campo de Madrid) | 50-65 € | http://www.pacodelucia

Paco de Lucía y su rondeña en la serie de televisión “Rito y Geografía del Cante

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