La saeta y los mellizos

Está más que comprobado y tengo que reconocerlo: cuando el “amor” del momento me da disgustos, me refugio y me repliego al campamento de mis aficiones inmediatamente anteriores.

Hace un par de días, comprobé lo poco que le “importo” al mundo de la fiesta de verdiales (y lo poco que importa la obra en la que he puesto todas mis ilusiones) y me volví hacía mi amor anterior (que nunca he dejado de frecuentar y disfrutar): el flamenco. Así que me lié la manta la cabeza y ayer mismo me saqué una entrada para lo que quedaba más a mano en Madrid: el ciclo de Andalucía Flamenca en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música.

Así que hoy viernes 15 de febrero, me dispongo a escuchar un poco de flamenco en una sala estupenda de Madrid: Manuel Lombo con las guitarras de Dani de Morón y Rafael Rodríguez. El programa no carecía de atractivo para la Porverita porque nunca había visto a Manuel Lombo en directo y porque el espectáculo llevaba el nombre de “Lombo flamenco”.

Como sí que tenía referencias de la inclinación de este artista hacia la copla (o combinación de flamenco y copla), pues no me ha cogido por sorpresa y no me he sentido defraudada con su actuación de esta noche en el Auditorio. Vuelvo a constatar que lo que la mayoría del público aplaude y jalea a rabiar es la “copla” y no el “flamenco”. La sala estaba llena, pero llena de incondicionales del artista y de la copla. Así las cosas, no puede decirse que la Porverita haya logrado quitarse la espinita de escuchar “flamenco-flamenco” para aliviar el desaire de la fiesta de verdiales, ni olvidarse de la garra, fuerza y sentimiento que tiene esta música tan primitiva y agreste.

Se qué es muy subjetivo y muy personal por mi parte y si a alguien le molesta, que me disculpe, pero la copla me parece una “frivolidad” al lado del flamenco-de-verdad ( o de una buena lucha de fiesta), como también siento a veces que las historias que nos cuentan en las óperas le restan solemnidad y emoción a la música que por ejemplo tiene la música vocal religiosa. No me acaba de convencer una seguiriya donde se canta “mi madre es un rosa y mi padre un clavel…“, como tampoco me puedo sentir conmovida por las historias tremebundas que se narran en la copla; y entre la picardía y alegría de unas bulerías de verdad, que se quite cualquier cuplé por bulerías. Yo, de verdad, no le veo la gracia.

Hay que ser un genio como Manolo Caracol para convertir un cuplé, una zambra o una canción en lo más flamenco del mundo y conmover a la audiencia hasta la médula.  Y eso lo podéis comprobar si escucháis los estupendos programas que Manuel Curao le está dedicando a “40 años sin Manolo Caracol” en su programa de radio “Portal Flamenco” (hoy se ha emitido el tercero).

Pero volviendo al Auditorio Nacional de Música y a la actuación de Manuel Lombo, aunque la Porverita no haya sentido “pellizco” jondo, ni chico ni gordo, no ha faltado “su ese” flamenco: el compás y los jaleos de los Mellizos: Antonio y Manuel Montes Saavedra y la saeta de Manuel Lombo me han gustado de verdad.

El texto (que viene sin firma) del programa de esta noche de Andalucía Flamenca también me gusta mucho:

Manuel Lombo_Página_2

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2 pensamientos en “La saeta y los mellizos

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