Una directora para la Bienal

Diario de Sevilla (16.7.2011) por Patricia Godino.

Dice el titular: Rosalía Gómez se perfila como directora artística de la Bienal de Flamenco
La crítica de danza de ‘Diario de Sevilla’ sería la primera mujer al frente de la cita jonda. El Ayuntamiento, que asumirá directamente la gestión económica, busca un profesional externo para diseñar la programación.


Pues mira qué Domingo González no me paracía malo para la Bienal, pero creo que Rosalía Gómez, a la que conozco personalmente, lo haría muchísimo mejor.

Se trata de la dirección artística de la Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, y no de la gestión económica, que parece que se va a reservar el propio equipo municipal. Como tal, y con la larga, y puesta a prueba, experiencia de Rosalía, la programación de la próxima Bienal -si se confirma su elección- tiene asegurada la calidad y prestigio de los espectáculos.

Parece que hay quien le acusa -en los comentarios a la noticia en el Diario de Sevilla- de conocedora o limitada al flamenco antiguo. Quien eso dice, no la conoce, pues no sólo conoce -y bien- el flamenco y la danza antigua y toda su historia -también la contemporánea-, sino que lleva años defendiendo y recomendando lo mejor de las vanguardias, y… ¡mira que es difícil separar el trigo de la paja en el arte moderno!

No tengo más que muy buenas experiencias de todo lo que me ha recomendado -en Jerez o en Sevilla- y que yo desconocía por completo. Gracias a ella he descubierto un flamenco contemporáneo que he llegado a apreciar y que me habría pasado desapercibido sin su intervención. En eso no le da lecciones nadie.

Si le llegan a nombrar Directora Artística de la Bienal, seguro que regreso a Sevilla y me reconcilio con esa ciudad tan despreciativa de lo foráneo. Yo, y seguro que todos aquellos que la hemos conocido por su estupenda labor en el Festival de Jerez.

Creo que es una estupenda noticia para el flamenco, la Bienal y para… Sevilla.

La chaqueta de Paco Valdepeñas

El guitarrista, Paco del Gastor.

Hoy ha sido otra de esas sesiones memorables en el curso de la UNIA de «Los Flamencos hablan de sí mismos«. De la mano de Fernando González Caballo, hoy hemos transitado los caminos de las guitarras de Morón de la Frontera: Paco del Gastor, y también de su tío, Diego del Gastor.

Pero sobre todo, yo, personalmente, he recorrido las emociones del cante «antiguo» que estas insignes guitarras acompañaron: Juan Talega, Fernanda de Utrera, Gaspar de Utrera, Manolito de María y… Paco Valdepeñas.

En medio de una Bienal de Arte Flamenco -para la Porverita- algo gris y con productos agradables pero muy sofisticados e incapaces de despertar verdadera emoción -como los de Rocío Molina o Andrés Marín- las charlas y grabaciones que nos brinda el curso de la UNIA me retrotraen al flamenco antiguo que todavía tiene el poder curativo de la conmoción.

Escuchar a Juan Talega o a Manolito de María es escuchar un cante «de verdad»: mamado, aprendido y escuchado a sus mayores; natural, sin aditamentos, ni experimentos, ni pretensiones creadoras. Como Gaspar de Utrera o Paco Valdepeñas, viven el cante y la fiesta flamenca como algo habitual y regalado. Ninguno de estos reivindicaba un estatus de «artista» superior: hacían el cante como lo vivían y les salía, con la misma disposición que yo desgusto un buen vino: disfrutanto, o entregándose y dejándese llevar por el sabor y color embriagadores de la música flamenca.

La imagen que me ha acompañado todo el día de hoy es el arte con el que Paco Valdepeñas podía bailar una bulería cortita con… su chaqueta, acompañado por las guitarras de Juan y Paco del Gastor y los jaleos de una legión de buenos gitanos de Utrera.

No sé qué me deparará la jornada de mañana en la UNIA -la última- pero la Porverita anda despidiéndose de Sevilla, de la Bienal y del flamenco, y quiere llevarse el recuerdo de un gitano, cantando y bailando -graciosamente- con… su chaqueta.

Cuando las piedras vuelen…

Cuando las piedras vuelen… volveré al Teatro de la Maestranza para ver un espectáculo de danza en la Bienal de Sevilla.

Venía yo tan sana-sanota y tan contenta de mi Málaga marinera y montaraz, y pongo los pies en Sevilla y en su teatro de la Maestranza y… me pongo mala.

Me duele la garganta, moqueo y tengo un humor de perros. El aire acondicionado del teatro es insoportable, pero peor es la falta de respeto y responsabilidad de la organización de la Bienal con los visitantes fieles y tempranos.

Me refiero a mi entrada: comprada con muchísima anticipación, un descuento rídiculo y un precio nada barato para una localidad de visibilidad espantosa y reducida… a la mitad izquierda del escenario.

Gracias a que había visto el espectáculo maravilloso del baile de Rocío Molina en Madrid, en los Teatros del Canal, donde por bastante menos dinero… ví el espectáculo completo.

Cuando me han sentado en mi butaca me he dado cuenta de mi error y ya sabía todo lo que me iba a perder: no he visto -en ningún momento- a los guitarristas, ni las imágenes proyectadas en la pantalla del fondo, casi no he podido ver las interpretaciones de mi cantaora favorita –Gema Caballero– y hasta me he perdido un número completo de la bailaora/bailarina, y en otros, Rocío entraba y salía de mi campo de visión.

Es algo lamentable que sólo puedo achacar a que sólo se ponen a la venta con anticipación las peores localidades. Mi amiga Marina, a la que le ha pasado lo mismo que a mí, pero en el otro lado, está que trina: lo que ella se ha perdido ha sido mucho peor, porque ella no ha visto una de las mejores cosas del espectáculo: las estupendísimas palmeras-percusionistas.

En fin, que «Vengo de los Verdiales» y a los verdiales volveré; porque lo que es al Teatro de la Maestranza…, me lo pensaré diez veces.

La Porverita no quiere despedirse tan agriamente sin volver a recordar que no hay bailaora que le guste más que Rocío Molina, y que este espectáculo de «Cuando las piedras vuelen» le parece su mejor creación y más original. De su danza no puedo decir más que: que gozo siempre con su movimiento sorprendente y preciso, con sus ocurrencias y sus creaciones originalísimas hasta el detalle; que esta muchacha es el movimiento puro que nunca falla.

Y que… me muero de gusto cada vez que la veo bailar esos descarados y chulescos «tangos» donde suena un homenaje al Chaqueta: «Ábreme la puerta Peña, Peñaaaaaaa» que… la Porverita se ha cogido un enfriamiento y un cabreo pa’ no volver a entrar aquí.

Y… -«Gema, que te quiero ver cantar, a ti solita en una sala pequeñita

Salud, que yo me voy a tomar unas aspirinas y a la cama.
Mañana… a la UNIA

En Lebrija: Homenaje a las casas cantaoras

Me he encontrado en el correo la información de un proyecto flamenco curioso, curradísimo, artístico y de aspecto muy tentador : An Cá Paula, en el que están involucrados el cantaor Manuel de Paula, Manuel Moraga y el sitio Jondo-Music, Patricio Hidalgo y Fidel Meneses.

Se trata de un homenaje a las casas cantaoras de Lebrija y están, a parte de Manuel de Paula, Miguel El Funi, José Valencia, Anabel Valencia, Paco Cortés, Manuela Ríos, etc, etc…

El estreno oficial será el día 8 de octubre durante la Bienal de Sevilla, aunque próximamente se preestrena en la Caracolá de Lebrija, el día 23 de julio.

El desarrollo dramático del espectáculo «An Cá Paula» recorre los siguientes apartados:
1. El Flamenco como proceso cotidiano.
2. Del Patio al Escenario : el eje del tiempo.
3. La casa : recreación del espacio.
4. Simbología del recuerdo.

Si esto no es suficiente para tentar una excursión a Lebrija y a su Caracolá (23 de julio) o a Sevilla y su Bienal (8 de octubre), echadle un vistazo al equipo técnico-artístico y al elenco flamenco para que os acabéis de animar.

Desgana flamenca

Por más que lo intento, no acabo de recuperar el ímpetu y el apetito que solía tener para el flamenco.

Ha salido la programación de la próxima Bienal de Flamenco (Sevilla) 2010, y no encuentro motivación para sacar entradas de nada (empieza la venta el día 22). Tendré que esperar a que se publiquen las Actividades paralelas para saber si este año par visitaré la Bienal de Flamenco o no. Solo haré por viajar a Sevilla si la UNIA sigue convocando sus cursos de verano en La Cartuja: Los Flamencos hablan de sí mismos, y que alcanzaría su 5ª edición.

La verdad es que con este cartel anunciador de la Bienal de Sevilla se me quitan hasta las ganas de comer.

Me ha llegado también la programación del Festival Tío Luis el de la Juliana, en el Colegio Mayor Isabel de España (Madrid), que va a desarrollarse del 7 al 9 de abril, y que en esta duodécima edición (XII) concede el galardón anual de este festival a El Pele, que actuará el primer día, 7 de abril. Yo esperaba algunas novedades que no se han materializado, y el programa de este año se suma a mis desganas de lo que se programa de flamenco en Madrid. Habrá que esperar para ver si la Suma Flamenca nos proporciona alguna sorpresa que saque a la Porverita del desencanto flamenco.

Ayer estuve escuchando en Onda Jerez y en el programa de José María Castaño, Los Caminos del Cante, el resumen y balance del Festival de Jerez, y casi que no siento pena de no haberme podido mover de Madrid para esta última edición.

Puede que la Fiesta de Verdiales tenga algo que ver con mi inapetencia flamenca, aunque, nunca antes, una música ha impedido que siguiera disfrutando con buen paladar de las que ya me gustaban, fuera la Música clásica o el Rock.

Mas bien pienso que una se cansa de comer siempre los mismos manjares.

La Porverita inapetente.