Cancanilla, Juan Requena y Carrete, en el Círculo Flamenco de Madrid (11.4.2019)

Esta noche, a las 21 horas, viene el flamenco malagueño -otra vez- al Círculo Flamenco de Madrid, a la sala Off Latina, Calle Mancebos, 4: Cancanilla de Málaga (cante), Juan Requena (guitarra) y una pincelada del baile del veteranísimo, artistísimo y divertidísimo Carrete de Málaga. También estará con ellos Juan Antonio Muñoz (segunda guitarra).

Muy recomendable.

Mi Festival de Jerez: bolero y malagueño

Un poco tarde, pero mejor tarde que nunca: este homenaje a la presencia malagueña en la última edición del Festival de Jerez y también a Jerez por esta estupenda edición de su festival de baile.

No es que yo eligiera los tres días que pasé en el Festival de Jerez por la presencia de Málaga en Jerez, pero casualidades de la vida, allí me topé con un puñao de malagueños flamencos la mar de “apañaos”: Ramón Soler, Paco Roji y su familia, Alfonso Queipo y… lo mejor de todo: conocí en persona a José Losada “el Carrete”.

Fue un placer escuchar a Ramón Soler -y conocerlo en persona- y a Paco Roji en la presentación del libro de la Repompa, que Paco me regaló, dedicó y que estoy leyendo y disfrutanto. Pronto hablaremos de él.


Resulta que pasé tres días y vi cinco espectáculos: tres de baile, otro de cante y baile, y uno de cante solo y en acústico

1) Lo que más me gustó y me pareció que tuvo una calidad excepcional, fue el espectáculo de danza bolera “muDanzas Boleras“: tres estupendas parejas de danza española hicieron un magnífico recorrido -investigado y coordinado por Juan Vergillos– por la historia de la escuela bolera y la danza española.

Soy bastante ignorante en todo lo relacionado con el baile flamenco y la danza, pero siempre me ha parecido que el baile flamenco, con tener tanta gracia, no ofrece demasiada variedad y el exceso de pies, me pone con frecuencia, muy fuera de mí. Vamos, que si no se bailan tangos, me aburro como una ostra. : -(

En cambio… debe ser por mi origen aragonés, nunca me caso de ver “saltos” y la danza española y bolera, los ofrece a tutiplén y, encima, en esta ocasión, muy variados -todas las mudanzas posibles-, bien bailados y mejor acompañados por mi instrumento favorito: las castañuelas. Salí del Teatro Villamarta más contenta que unas… castañuelas.

2) Pero de donde salí con una sonrisa de oreja a oreja, y como dice Manjavacas “te puede gustar más o menos, pero cuando sales de verlo bailar, eres alguien más feliz” fue de la Sala la Compañía, de contemplar, por primera vez, el baile absolutamente “personal e intransferible” de José Losada “Carrete”.  Haciendo “mudanzas” tan iconoclastas -o más- que Israel Galván, nunca hace el ridículo y creo que es porque… baila flamenquísimo y con una sensación de “no tomarse a sí mismo demasiado en serio” que se agradece mucho. Empiezo a estar un poco harta de “baile flamenco de caras largas” y con mucho mensaje oculto. Carrete hizo un montaje aceleradísimo y a compás de un taranto y cartagenera que no me importaría ver 100 veces más, si le salen “tan bordados” como en Jerez. Aquí -en Casa Patas- no le salieron tan bien:

Carrete bailó genial en Jerez -y él mismo lo decía continuamente: que había estado inspirado- el domingo 4 de marzo y al día siguiente, lunes, nos ofreció una charla desternillante sobre sus aventuras y peripecias de gitanillo buscavidas, en un encuentro con el público en el Centro Andaluz del Flamenco. ¡Vamos, mucho mejor que su “alumno” Chiquito de la Calzada!

3) Después de la danza bolera y la danza risueña de Carrete, me gustó el cante gitanísimo -en acústico- de Pedro el Granaíno en ese precioso palacio de Villavicencio, y el cante jerezano en el Teatro Villamarta para el espectáculo de baile flamenco ¡Viva Jerez! Aquí, quién movió a cantaores y bailores/as fue Javier Latorre, a quien me apetece felicitar por dar tanto valor añadido, con su coreografía, al “cante atrás” de La Macanita, de David Carpio o de Jesús Mendez y el Londro, y al baile de Antonio el Pipa, Ana María López -que bailó tangos-, Juan Parra y Macarena Ramírez. También Javier bailó su “aquel” y me gustó mucho verlo, aunque ande, el hombre, retirado del baile en directo.

He visto bastantes montajes “jerezanos” con baile y cante, que resultaban muy pesados por la incapacidad de “mover” adecuadamente a tantos artistas como se juntan en un escenario. Éste parece que fue el problema del día anterior en el Villamarta. Éste de ¡Viva Jerez! fue un espectáculo muy ágil y, por momentos, emocionante ver a grandes figuras del cante haciendo su faena “atrás”. Lo mejor: el emparejamiento -los dos solos en el escenario- de Antonio el Pipa y La Macanita, cantándole unas “tremendas” soleares. Otro momento fantástico: la carita y el cante de Jesús Méndez para que el Pipa bailara sus bulerías. Así, relajado y vigilando los pasos del Pipa, el cante de Jesús es portentoso y mucho más natural. Y… como no, siempre disfruto con “los tangos” y en este caso los cantó David Carpio para Ana María López. ¿Por qué me gustaran tanto los tangos? ¿Estará en mi destino que aprenda a bailarlos cuando… me jubile?

4) Del espectáculo de Rocío Molina, “Vinática”, no tengo mucho que decir: que me pegué un susto gordo cuando descubrí que ya había visto ese espectáculo en Madrid -nunca presto atención ni retengo los nombres de los espectáculos que voy a ver- ya que, en aquella ocasión, a punto estuve de abandonar el teatro del Canal, en el primer cuarto de hora. Esta vez no podía escaparme, porque estaba en medio de una larga fila, pero en honor a la verdad, he de reconocer que lo ha mejorado un poco: no hubiera podido soportar 15 minutos de… brindis de espaldas al público.

Salud

El bailaor Carrete, deja a la Niña del Malaga hoy… con la boca abierta.

Duende en estado puro
LOURDES GÁLVEZ DEL POSTIGO | Málaga Hoy  29.11.2010 – 05:00

Ciclo El Duende del Albéniz. Cine Albéniz. Fecha: 27 de noviembre. Baile: José Losada Carrete y Luisa Chicano. Cante: Delia Membrive y Raúl Franco. Guitarras: Luis Salado y Joaquín Losada ‘Carretillo’. Percusión: El Yaya. Aforo: Unos tres cuartos de entrada.

El duende del Albéniz estuvo el sábado de enhorabuena, pues encontró el complemento perfecto en la figura de José Losada Carrete. Ver a Carrete bailar es darse cuenta que estamos ante una filosofía flamenca que ya es muy difícil de encontrar. Hoy la mayoría de los artistas quieren triunfar a toda costa y sólo les preocupa escribir con letras de oro su nombre en la flamencología. En cambio, Carrete representa a aquéllos que no estudiaron en ninguna academia, a los que el arte les brota sin esfuerzo aparente, aquéllos que han vivido de la única manera que sabían: ofreciendo un don natural, quizá ausente de técnica, pero auténtico y genial.

El cuadro que le acompaña está formado por jóvenes de gran calidad artística, curtidos en todo tipo de escenarios, desde los más humildes a los más grandes. La voz doliente y estremecedora de Delia Membrive rompió el hielo por tangos, dándole la réplica su compañero Raúl Franco por bulerías. Todo ello bien marcado por la vertiginosa percusión de El Yaya. Este preámbulo sirvió para aumentar la expectación por ver a Carrete, quien muy señor, con sombrero y bastón, entró en el escenario al son de cantiñas. Los aspavientos con sus manos grandes y expresivas fueron marcando con gracia el baile, mientras que su zapateado, gran baza de este artista, levantó al público en cada desplante. Intercalando arbitrariamente pasos de claqué -de niño quería ser como Fred Astaire-, fue derramando arte, mientras que su fuerza en las piernas nos dejó absolutamente boquiabiertos. La coreografía es distinta en cada desplante, en cada escobilla, porque, sencillamente, está al margen; la improvisación es la mejor arma de Carrete.

Con el público rendido a sus pies, abandonó el escenario para dejar paso al baile racial de Luisa Chicano. Pero luego puso la guinda al declamar y cantiñear un poema dedicado al reciente nombramiento del flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, donde nos invadió la ternura cuando invocaba al niño que fue. El fin de fiesta apenas se pudo oír ante el estruendo de los aplausos de todo el público en pie.

José Losada, Carrete

No hay gran cosa que yo pueda decir de José Losada, Carrete,… hasta ahora.

Pero os aseguro que vamos a construir, en este Barrio de la Triniá, un buen dossier sobre este bailaor malagueño de todos los tiempos.

No lo conozco más que por referencias, pero la gente, que lo lleva y que lo trae, que lo estudia y lo homenajea, tiene mi más completa confianza, así que espero verlo pronto por Madrid.

Ese “pronto” parece que va a ser “muy pronto”, pues me cuentan que tiene una actuación programada en Casa Patas para los días 3 y 4 julio.

De momento, os dejo con la crónica de primera mano de ese “Carrete íntimo” que José María Castaño ha presenciado y glosado en su revista audiovisual, Los Caminos del Cante.